Impuestos al empezar a trabajar: guía para tu primera nómina

¿Empiezas a trabajar? Entiende tu primera nómina, las cotizaciones, el IRPF y la declaración de la renta para saber qué cobras y qué impuestos puedes pagar.

ENTIENDE EL DINERO

El Financiero Joven

10/17/20268 min read

Llega tu primer sueldo, miras lo que pone en el contrato y comparas la cifra con lo que ha entrado en tu cuenta. Y algo no cuadra.

En el contrato aparece una cantidad, pero en el banco recibes menos. ¿Dónde está el resto? ¿Es normal? ¿Cuánto se queda Hacienda?

Tranquilo: no significa necesariamente que haya un error. La diferencia suele estar en las cotizaciones a la Seguridad Social y en la retención del IRPF, dos conceptos que conviene entender desde el primer trabajo.

En esta guía vamos a ver qué te descuentan de la nómina, cómo funciona la declaración de la renta y qué debes revisar para saber cuánto dinero tienes realmente disponible cada mes.

1. Salario bruto y salario neto: no son lo mismo

Cuando una empresa te ofrece un sueldo, normalmente habla de salario bruto. Es la cantidad anterior a los descuentos que corresponden al trabajador.

El salario neto es lo que finalmente recibes en tu cuenta después de aplicar las cotizaciones y las retenciones correspondientes.

Por ejemplo, si te ofrecen 21.000 euros brutos al año, eso no significa que vayas a cobrar 21.000 euros en el banco. La cantidad neta dependerá, entre otras cosas, de tus cotizaciones, de la retención del IRPF y de cómo se distribuyan las pagas.

Por eso, cuando compares dos ofertas de trabajo, no te fijes solo en el sueldo bruto. Intenta calcular cuánto cobrarías aproximadamente al mes y comprueba si las pagas extra están incluidas o se abonan por separado.

2. Qué te descuentan de la nómina

Hay dos conceptos principales que debes conocer: las cotizaciones a la Seguridad Social y la retención del IRPF.

Cotizaciones a la Seguridad Social

Una parte de tu sueldo se destina a las cotizaciones sociales. Estas contribuyen a financiar distintas prestaciones del sistema, como las relacionadas con el desempleo, las bajas por enfermedad y la jubilación.

En la nómina pueden aparecer conceptos como:

  • Contingencias comunes.

  • Desempleo.

  • Formación profesional.

  • Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).

El porcentaje que pagas como trabajador depende de los conceptos aplicables y de tu situación laboral. Además, la empresa abona sus propias cotizaciones, que no se descuentan de tu salario neto.

Importante: las cotizaciones no son lo mismo que el IRPF. Son conceptos diferentes y cada uno tiene su propia finalidad y sus reglas de cálculo.

Como los tipos pueden cambiar, conviene consultar los vigentes en la Seguridad Social antes de hacer cálculos para un año concreto.

Retención del IRPF

El IRPF es el impuesto que grava, entre otras rentas, los ingresos que obtienes por tu trabajo.

En la nómina aparece como una retención: la empresa descuenta una cantidad de tu sueldo y la ingresa en Hacienda como adelanto del impuesto que te corresponde pagar.

El porcentaje no es igual para todo el mundo. Depende de factores como tus ingresos previstos, tus circunstancias personales y familiares y las reglas fiscales aplicables.

Hay tres ideas que conviene tener claras:

  • El IRPF es progresivo. El impuesto se calcula mediante tramos y otros elementos de la normativa. Ganar más no significa que todo tu sueldo pase a tributar al porcentaje más alto.

  • La retención depende de tu situación. Dos personas con el mismo sueldo bruto pueden tener retenciones distintas.

  • La retención no es el cálculo definitivo. Cuando corresponda presentar la declaración de la renta, se determinará el resultado final teniendo en cuenta las retenciones y el resto de circunstancias fiscales.

Por eso, una retención baja no significa necesariamente que estés pagando pocos impuestos en total. Puede significar que estás adelantando menos durante el año y que después tengas que ajustar cuentas.

3. ¿Por qué algunos contratos tienen una retención del 2 %?

Si empiezas con un contrato temporal, es posible que veas una retención de IRPF muy baja en tu nómina.

En determinados contratos de duración inferior a un año, se aplica una retención mínima del 2 %. Esto no significa que tu impuesto definitivo vaya a ser del 2 %: es solo la cantidad que se adelanta mediante la nómina.

Imagina que durante el año has tenido varias retenciones pequeñas. Cuando llegue el momento de hacer la declaración, el cálculo final puede indicar que debías pagar más de lo que ya has adelantado.

En ese caso, la declaración podría salir a pagar.

Por eso, si tienes un contrato temporal y te retienen muy poco, conviene no dar por hecho que ese dinero es tuyo para gastar sin más. Puedes consultar tu situación y valorar si te interesa reservar una pequeña cantidad para evitar sorpresas.

4. Las pagas extra: ¿en 12 o en 14 pagas?

No todos los sueldos se cobran de la misma manera.

Hay contratos con 12 pagas, en los que las pagas extraordinarias están prorrateadas, y otros con 14 pagas, en los que normalmente recibes dos pagas extra a lo largo del año.

Por ejemplo, si tu salario bruto anual es de 21.000 euros:

  • En 12 pagas: serían 1.750 euros brutos por paga.

  • En 14 pagas iguales: serían 1.500 euros brutos por paga.

Es un ejemplo simplificado, antes de descuentos y suponiendo que las pagas tengan el mismo importe.

La diferencia está en cómo se reparte el salario anual, no necesariamente en cuánto ganas en total. Por eso, cuando compares dos ofertas, comprueba siempre el salario bruto anual y no solo la cantidad mensual.

5. La declaración de la renta: ¿te devolverán dinero o tendrás que pagar?

La declaración de la renta sirve para calcular cuánto IRPF te corresponde pagar por el ejercicio fiscal y compararlo con las cantidades que ya has adelantado, entre ellas las retenciones de tu nómina.

Pueden pasar dos cosas:

  • Sale a devolver: has adelantado más de lo que te correspondía y la Agencia Tributaria debe devolverte la diferencia.

  • Sale a pagar: has adelantado menos de lo que te correspondía y debes abonar la diferencia.

Que te devuelvan dinero no significa que Hacienda te haya regalado nada. En general, significa que habías pagado de más durante el año.

¿Tengo que presentar la declaración si acabo de empezar a trabajar?

Depende de tus ingresos y de tus circunstancias. No basta con mirar únicamente cuánto cobras al mes.

Como referencia, para la declaración de la Renta 2025, que se presenta en 2026, el límite general de rendimientos del trabajo es de 22.000 euros anuales cuando proceden de un solo pagador. En determinados casos con varios pagadores, el límite es de 15.876 euros, aunque existen excepciones y otras situaciones que pueden cambiar la obligación de declarar.

Estos límites no significan que todas las personas que ganen menos estén automáticamente exentas de presentar la declaración, ni que todas las que los superen tengan que hacerlo sin tener en cuenta otras circunstancias.

Y una cosa importante: aunque no estés obligado a declarar, puede interesarte hacerlo. Si te han retenido IRPF y el resultado te sale a devolver, presentar la declaración puede permitirte recuperar ese dinero.

6. Otras situaciones que pueden afectar a tus impuestos

Tu primera nómina puede ser solo el principio. Según lo que hagas, pueden aparecer otras cuestiones fiscales.

Si tienes varios trabajos

Si cambias de empresa durante el año o trabajas para más de un pagador, tus retenciones pueden no ajustarse al impuesto total que te corresponda.

Tener varios pagadores no significa automáticamente que vayas a pagar más impuestos por el mismo salario total. Lo que puede ocurrir es que cada empresa calcule las retenciones teniendo en cuenta únicamente lo que ella te paga.

Por eso conviene revisar tu situación antes de que llegue la declaración.

Si cobras una beca o haces prácticas

El tratamiento fiscal depende del tipo de beca, de quién la concede y de si cumple los requisitos para estar exenta.

No todas las becas tributan igual. Si recibes una ayuda económica, comprueba las condiciones concretas en lugar de dar por hecho que está libre de impuestos.

Si ganas dinero por tu cuenta

Si haces trabajos como freelance, vendes servicios por internet o generas ingresos con una actividad propia, pueden aparecer obligaciones fiscales y, según el caso, de alta en la Seguridad Social.

No todos los ingresos puntuales tienen el mismo tratamiento, y no existe una regla universal que permita decidir si debes darte de alta como autónomo mirando solo cuánto has ganado. Depende de las circunstancias y de la actividad.

Si empiezas a ganar dinero por tu cuenta, infórmate antes de asumir que basta con incluirlo en la declaración de la renta.

Si empiezas a invertir

Los intereses, dividendos y ganancias obtenidas al vender determinadas inversiones pueden tributar en el IRPF dentro de la base del ahorro.

Para la Renta 2025, la escala general de esta base va del 19 % al 30 %, según la cuantía y las reglas aplicables. No significa que todos tus ahorros tributen a esos porcentajes: el tratamiento depende del tipo de ingreso y de si existe una ganancia sujeta a tributación. Agencia Tributaria

Si estás pensando en invertir, también te interesa entender cómo funcionan los impuestos antes de vender activos o retirar dinero.

Si existen deducciones en tu comunidad autónoma

Algunas comunidades autónomas cuentan con deducciones que pueden beneficiar a determinados contribuyentes, por ejemplo, en circunstancias relacionadas con el alquiler, la vivienda o la situación familiar.

Los requisitos cambian según la comunidad y el ejercicio fiscal. Si eres joven y estás empezando a trabajar, merece la pena revisar las deducciones autonómicas que podrían aplicarse a tu caso.

7. Cómo leer tu primera nómina sin perderte

No necesitas entender cada concepto desde el primer día. Pero hay seis cosas que merece la pena comprobar cuando recibas tu nómina.

  1. Salario bruto: comprueba que coincide con lo acordado en tu contrato, teniendo en cuenta los conceptos salariales que correspondan.

  2. Cotizaciones a la Seguridad Social: revisa qué cantidades te descuentan por este concepto.

  3. Retención del IRPF: fíjate en el porcentaje aplicado y en cuánto dinero supone.

  4. Líquido a percibir: es la cantidad que finalmente vas a cobrar.

  5. Pagas extraordinarias: comprueba si están prorrateadas o si las recibirás por separado.

  6. Bases de cotización y grupo profesional: pueden ayudarte a comprobar que tu nómina refleja correctamente tu situación laboral.

También puedes revisar los datos personales y el periodo al que corresponde el pago.

Si algo no te cuadra, pregunta a la empresa o a la persona encargada de las nóminas. No tienes por qué conocer todos los términos técnicos, pero sí tienes derecho a entender cómo se calcula tu sueldo.

8. Qué hacer cuando cobres tu primer sueldo

Entender los descuentos está bien, pero lo importante es saber qué hacer con el dinero que llega a tu cuenta.

Mi consejo es que organices tus finanzas a partir del salario neto, no del bruto. Es el dinero con el que realmente cuentas para pagar tus gastos, ahorrar y disfrutar.

Puedes empezar con tres pasos sencillos:

  • Calcula tus gastos habituales: alquiler, transporte, comida, facturas y otros pagos necesarios.

  • Decide cuánto quieres reservar: aunque al principio sea poco, intenta crear el hábito de ahorrar.

  • Deja un margen para disfrutar: organizar el dinero no significa dejar de hacer planes, sino saber cuánto puedes gastar sin descuidar otras prioridades.

Si tus ingresos cambian de un mes a otro, utiliza una estimación prudente y evita comprometerte con gastos fijos que después te cueste mantener.

Y si todavía no sabes por dónde empezar, no hace falta que montes un sistema complicado. Un presupuesto sencillo es suficiente para tener una primera visión de tu situación.

En resumen: Tu sueldo no es solo la cifra del contrato

La primera nómina puede resultar confusa, sobre todo cuando nadie te ha explicado qué significa cada descuento. Pero, una vez entiendes la diferencia entre salario bruto, salario neto, cotizaciones y retenciones, todo empieza a tener más sentido.

No necesitas convertirte en experto en impuestos. Solo saber qué estás cobrando, por qué recibes esa cantidad y qué obligaciones podrían afectarte más adelante.

Porque organizar tu dinero empieza mucho antes de invertir o ahorrar grandes cantidades. Empieza por entender cuánto ganas realmente.

Sobre este artículo: contenido informativo sobre fiscalidad y nóminas en España. No constituye asesoramiento fiscal personalizado. Las obligaciones y los importes aplicables pueden variar según el ejercicio fiscal, los ingresos y las circunstancias personales. Comprueba siempre la normativa vigente o consulta a un profesional si tienes dudas sobre tu caso.