Cómo ahorrar para la entrada de un piso siendo joven

¿Quieres comprar tu primer piso? Calcula cuánto necesitas para la entrada y los gastos, conoce las ayudas disponibles y organiza un plan de ahorro realista.

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El Financiero Joven

9/25/20268 min read

Comprar una vivienda puede parecer un objetivo lejano cuando empiezas a mirar precios y haces las primeras cuentas. Ahorras un poco cada mes, intentas no gastar de más y, aun así, la cantidad que necesitas parece enorme.

Y es normal que te preguntes: ¿cuánto dinero tendría que tener ahorrado para comprar un piso? ¿Cuánto tardaría en conseguirlo? ¿Existen ayudas que puedan facilitarme las cosas?

La respuesta depende de dónde quieras comprar, de tus ingresos, de las condiciones de la hipoteca y de las ayudas a las que puedas acceder. Pero hay algo que sí puedes hacer desde el principio: ponerle números al objetivo y convertir una cantidad que parece imposible en un plan concreto.

Este artículo no pretende convencerte de que comprar es mejor que alquilar. Vamos a ver cuánto podrías necesitar, qué gastos debes tener en cuenta y cómo organizar tus ahorros para que puedas valorar tus opciones.

¿Cuánto dinero necesitas realmente para comprar un piso?

Cuando piensas en comprar una vivienda, probablemente te venga a la cabeza la entrada. Sin embargo, hay dos grandes cantidades que debes tener en cuenta: el dinero que no cubre la hipoteca y los gastos asociados a la compra.

1. El dinero que necesitas para la entrada

En muchas hipotecas, el banco financia hasta el 80 % del valor de tasación o de compraventa que tome como referencia, según sus condiciones. Eso significa que tendrías que aportar el 20 % restante con tus propios ahorros.

Por ejemplo, para una vivienda de 200.000 €, una entrada del 20 % serían 40.000 €.

Pero ojo: ese 80 % no es una garantía de que el banco vaya a financiarte esa cantidad. La entidad estudiará tus ingresos, tus deudas, tu estabilidad económica y la valoración de la vivienda. Si la tasación queda por debajo del precio de compra, también podrías necesitar más dinero.

2. Los gastos de la compraventa

La entrada no es el único desembolso. También tendrás que contar con los impuestos y otros gastos que correspondan.

Si compras una vivienda de segunda mano, normalmente pagarás el impuesto sobre transmisiones patrimoniales (ITP). Si es una vivienda nueva, suelen aplicarse el IVA y el impuesto sobre actos jurídicos documentados (AJD), según la normativa correspondiente.

También pueden existir gastos de notaría, registro, tasación y otros trámites. La distribución de algunos gastos depende de la operación y de las obligaciones legales aplicables.

Como orientación inicial, se suele reservar alrededor de un 10–12 % adicional del precio para los gastos de compra, aunque la cifra real puede variar bastante según la comunidad autónoma, el tipo de vivienda y tu situación.

Es una cantidad importante. Y precisamente por eso conviene hacer las cuentas antes de empezar a ahorrar sin un objetivo claro.

No necesitas disponer de esa cantidad desde hoy, pero sí te interesa saber cuál podría ser tu meta y qué distancia hay entre ella y tu situación actual.

¿Existen ayudas para comprar tu primera vivienda?

Sí. Hay medidas que pueden facilitar la compra, aunque es importante comprobar qué requisitos tienen y qué parte del gasto cubren realmente.

Una de las opciones más conocidas es la línea de avales del ICO para la compra de primera vivienda, dirigida a jóvenes de hasta 35 años y a familias con menores a cargo que cumplan las condiciones establecidas.

El aval puede cubrir, con carácter general, hasta el 20 % del importe del préstamo, y en determinados casos puede alcanzar el 25 % si la vivienda cumple los requisitos de eficiencia energética. Su finalidad es facilitar el acceso a una hipoteca a personas que pueden afrontar las cuotas, pero no han conseguido ahorrar suficiente para la entrada.

Ahora bien, hay varios detalles que debes tener en cuenta:

  • No es dinero que te regalen. Es una garantía pública para facilitar la financiación; sigues teniendo que devolver la hipoteca.

  • No elimina los gastos de compraventa. Tendrás que calcular los impuestos y los demás costes que correspondan.

  • Hay requisitos de acceso. Entre ellos, condiciones de edad, residencia, ingresos, patrimonio y uso de la vivienda como residencia habitual.

  • El banco sigue estudiando tu solvencia. Que puedas acogerte al aval no significa que tengas garantizada la concesión de la hipoteca.

  • Las condiciones y los plazos pueden cambiar.

Además, algunas comunidades autónomas ofrecen tipos reducidos en determinados impuestos o ayudas específicas para jóvenes compradores. Las condiciones dependen de dónde compres y de tus circunstancias personales.

Antes de contar con una ayuda en tus cálculos, confirma que puedes solicitarla y que la entidad con la que quieres contratar la hipoteca participa en el programa correspondiente.

Cómo calcular cuánto tienes que ahorrar cada mes

Una vez que tengas una cifra aproximada como objetivo, toca convertirla en un plan.

La cuenta inicial es sencilla:

Ahorro que te falta ÷ meses disponibles = ahorro mensual necesario.

Imagina que quieres reunir 30.000 € en cinco años y todavía no tienes nada ahorrado.

Tienes 60 meses por delante, así que necesitarías guardar unos 500 € al mes, sin contar posibles intereses, comisiones o impuestos.

Si ya tienes 6.000 € ahorrados, te faltarían 24.000 €. En ese caso, necesitarías apartar unos 400 € mensuales durante los mismos cinco años.

La diferencia es importante: el objetivo no cambia, pero sí la cantidad que necesitas ahorrar a partir de hoy.

Puedes hacer tus propios cálculos con esta pequeña guía:

No tienes por qué alcanzar la cifra más alta ni cumplir el plazo más corto. Si la cantidad mensual no encaja con tus ingresos, puedes ampliar el plazo, revisar el precio de la vivienda que buscas o comprobar si existen ayudas aplicables a tu caso.

Lo que no conviene es fijarte un objetivo imposible y terminar abandonándolo porque no puedes mantener el ritmo.

Cómo empezar a ahorrar para la entrada de un piso

1. Calcula tu objetivo con un precio realista

No necesitas saber exactamente qué vivienda comprarás dentro de cinco años. Basta con investigar cuánto cuestan las que podrían encajar contigo en la zona que te interesa.

A partir de ahí, calcula cuánto necesitarías para la entrada y los gastos. Hazlo con un rango, porque los precios, los impuestos y las condiciones hipotecarias pueden cambiar antes de que llegue el momento de comprar.

2. Mira cuánto tienes ya y cuánto puedes ahorrar

Antes de decidir cuánto guardar cada mes, revisa tu situación actual.

¿Cuánto dinero tienes ahorrado? ¿Cuánto ingresas? ¿Qué gastos tienes? ¿Hay meses en los que ganas menos o tienes pagos adicionales?

Si no sabes muy bien en qué se te va el dinero, empieza por averiguar cuánto gastas cada mes. Es más fácil establecer una cantidad de ahorro cuando conoces tus números.

3. Pon una fecha aproximada

Decir «quiero comprar un piso algún día» puede servir como motivación, pero es difícil organizarse con un objetivo tan abierto.

En cambio, proponerte ahorrar durante cinco o siete años te permite calcular una cantidad mensual y comprobar si es realista.

No tienes que cumplir esa fecha pase lo que pase. Es una referencia para organizarte, no una obligación.

4. Separa el dinero y automatiza el ahorro

Si puedes, utiliza una cuenta separada para el dinero destinado a la vivienda. Así te resultará más sencillo distinguirlo del dinero que utilizas para tus gastos habituales.

También puedes programar una transferencia cuando recibas tus ingresos. Si un mes no puedes ahorrar lo mismo, ajustas la cantidad. Lo importante es mantener un sistema que funcione para ti.

5. Elige dónde guardar el dinero según cuándo lo vayas a utilizar

Si esperas comprar dentro de dos o tres años, normalmente tiene más sentido priorizar la disponibilidad y la estabilidad del ahorro que asumir grandes riesgos para intentar ganar más.

Si tu objetivo está mucho más lejos, puedes estudiar otras alternativas, pero teniendo presente que las inversiones pueden bajar justo cuando quieras comprar.

En nuestro artículo qué hacer con tus ahorros explicamos las diferencias entre cuentas remuneradas, depósitos y opciones de inversión.

6. No utilices todos tus ahorros para comprar

Imagina que por fin consigues reunir el dinero necesario para la entrada y los gastos. Si después de firmar la compra te quedas sin nada, una avería, una reparación o un periodo con menos ingresos puede complicarte bastante las cosas.

Por eso, intenta mantener separado un colchón para imprevistos. La cantidad dependerá de tus gastos y de tu situación, pero conviene que comprar una vivienda no te deje sin ningún margen económico.

Puedes empezar por nuestra guía sobre cómo crear un colchón de emergencia.

Antes de comprar, mira también la cuota de la hipoteca

Reunir el dinero de la entrada es solo una parte del proceso. También necesitas saber si podrás pagar la hipoteca y mantener el resto de tus gastos sin ir demasiado justo.

Antes de tomar una decisión, revisa estos puntos:

  • La cuota mensual: calcula cuánto pagarías con las condiciones que te ofrece el banco y comprueba cómo encaja con tus ingresos.

  • Los otros gastos de vivienda: comunidad, suministros, seguros, impuestos, mantenimiento y posibles reparaciones.

  • Tu estabilidad económica: piensa qué ocurriría si cambiaras de trabajo, bajaran tus ingresos o tuvieras un gasto importante.

  • El tipo de interés: si la hipoteca es variable, la cuota puede cambiar. Si es fija, tendrás más previsibilidad en la cuota, aunque debes comparar el coste total y las condiciones.

  • Tu margen para vivir: no tiene mucho sentido comprar una vivienda si después no puedes afrontar los gastos habituales o necesitas endeudarte cada vez que aparece un imprevisto.

No existe una única cuota que sea adecuada para todo el mundo. Lo importante es que el conjunto de tus gastos sea asumible para tu situación, no solo que el banco esté dispuesto a concederte el préstamo.

Y recuerda: comprar no tiene por qué ser el siguiente paso obligatorio. Alquilar puede darte flexibilidad mientras ahorras, mejoras tus ingresos o decides en qué ciudad quieres vivir.

No necesitas tenerlo todo resuelto hoy

Ahorrar para comprar una vivienda puede llevar años. Durante ese tiempo pueden cambiar tus ingresos, tus prioridades, los precios y hasta la idea que tienes de dónde quieres vivir.

Por eso, no necesitas tener hoy un plan perfecto para los próximos diez años. Necesitas una primera estimación, una cantidad que puedas ahorrar sin descuidar tus necesidades y la costumbre de revisar tus cuentas de vez en cuando.

Puede que tardes más de lo que esperabas. Puede que encuentres ayudas que faciliten el proceso. O quizá descubras que, por ahora, alquilar encaja mejor con tu vida.

Cualquiera de esas posibilidades es válida.

El objetivo no es comprar cuanto antes. Es llegar al momento de decidir con los números claros y sin comprometer tu tranquilidad económica.

¿Quieres seguir?

Si estás pensando en dar el paso de vivir por tu cuenta, te recomendamos leer también:

¿Me puedo permitir independizarme? Cómo calcular cuánto necesitas antes de dar el paso

Te ayudará a calcular los gastos de vivir por tu cuenta y a comprobar qué margen económico necesitas antes de asumir nuevos compromisos.

Sobre este artículo

Este contenido tiene una finalidad informativa y educativa. No constituye asesoramiento financiero ni hipotecario personalizado. Los importes, requisitos de financiación, ayudas e impuestos pueden variar. Comprueba las condiciones vigentes con los organismos oficiales, tu comunidad autónoma y las entidades financieras correspondientes.